Cuando un hombre hace que la lluvia sea arte: El Maestro Mateo

Foto©Porgaliciabaixo

Es el maestro Mateo una figura histórica más de Galicia, rodeado de un halo de misterio y fascinación. Arquitecto y autor de una de las fachadas más famosas de la cristiandad: el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela.

Con esta obra se pretendía que el peregrino cuando rematase su camino en Santiago después de pasar por una infinidad de pórticos en su viaje, hallase en el de la Gloria el definitivo, quedándose impresionado el caminante ante la grandiosidad escultórica y teológica que representa el conjunto, siendo ya para siempre símbolo de la religiosidad y final de viaje para todo peregrino.

Mateo tuvo una extraordinaria importancia, y sobre su autoría en el dintel del Pórtico se puede leer la inscripción que da fe de que empezó la obra desde los cimientos. El 1 de abril de 1188 se colocaron los dinteles por parte del maestro.

Hay una figura escultórica que siempre se ha creído que representa a un Mateo aún joven, vestido con una túnica, sin barba, mejillas rellenas, y nos dejan vislumbrar un hombre fuerte y robusto. Es la misma figura de piedra arrodillada al pie del parteluz, con una inscripción en la que antiguamente se podía leer Architectus, y las siglas FECIT.
Es la escultura que representa el famoso santo popular “Santo dos Croques” o “santo de los cabezazos” en castellano.

Esta tradición la conoce cualquier visitante de la catedral. Es tal la veneración que se sintió en Galicia por el maestro Mateo que de algún modo “se le santificó” popularmente. Así Bouza Brey dice “El pueblo gallego en su ferviente exaltación de la sabiduría llegó a otorgar a Mateo, de manera consciente y perdurable, sin interferencia alguna, el título de santo, rindiéndole culto y ejecutando un culto tradicional.

Tenemos otro ejemplo en el caso recogido por el mismo autor, en el que un sacerdote cuenta como una mañana pudo ver a una mujer de luto arrodillada ante una figura del maestro que se halla detrás del Pórtico con las manos en actitud de oración; la buena señora tiene entre sus manos las manos de piedra de Mateo, y siendo preguntada por el sacerdote sobre qué hacía allí rezándole a esa imagen y si sabía quién era; ella respondió sin dudar que sí lo sabía, y añadió que era “o Santiño San Mateu” que había hecho todo aquello, y cuanto lo decía señalaba el Pórtico de la Gloria.

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De la misma manera se golpeaba hasta hace poco la cabeza de la representación de Mateo, el llamado “Santo dos Croques”. Las persona que acudían a este punto de la catedral, golpeaban su cabeza con la del santo, con la esperanza de “que transmitiera y contagiara” algo de su inteligencia. Se dice que esta tradición la hicieron también popular antiguamente los estudiantes de Santiago, cuando acudían a él para que les ayudase en sus estudios.

Muchos españoles parlantes se preguntan de dónde procede el término “croque”; viene derivado del sonido que produce el choque entre las cabezas. Lo que es evidente es que este rito debe enterrar sus raíces en las creencias míticas – paganas de los gallegos.

No se sabe con  certeza si Mateo era gallego o no, parece que todo apunta a ello, pero no hay absoluta certeza documental, y hay que decir en favor de los historiadores gallegos que han sido muy asépticos con el tema de su origen. En cualquier caso Mateo pasó la mayor parte de su vida en Galicia, se conoce por lo menos su permanencia de 1166 a 1202.

Hay una hipótesis defendida por el Filgueira Valverde en la que se intenta establecer la identidad y procedencia del maestro y que además atestiguaría su genealogía gallega.

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Según estos hay una familia en Lugo de la que hay pruebas documentales de 1255 a 1267 conocida como Matheus; entre otros datos se recoge que juraron fidelidad al obispo de Lugo en 1184 Matheus Petri y Matheus Mathei; en 1191 Matheus Petri aparece como testigo en la venta de una casa; en 1202 jura fidelidad y un tal Joannes Matheu reconociendo un señorío, en 1207 es suscrito por Johan Matheu ; en 1235 Matheus Petri es de nuevo testigo de una venta; en el siglo XIII hay constancia de un juez de Lugo llamado Johannes Matheus; y en 1267 se documenta una venta de María Mathei y de su esposo al obispo de Lugo.

Tenemos así que el maestro Mateo sería hijo de Petris de Lugo (Pedro). En 1184 aparecerá en la venta como cabeza de familia y su hijo sería Matheus Mathei; además de Didagos Mathei que aparece en un documento de una venta en 1189, Petrus Mathei y Johannes Mathei documentado al menos en 1202 y 1207.

Esta teoría parece bastante verosímil, y esta familia permaneció documentada y unida a Santiago desde el siglo XIII al XIV. Según testimonio de Bouza Brey existió una inscripción hoy perdida y solamente conservada en la tradición oral que decía sobre el supuesto padre de Mateo constructor de puentes:

“Pedro de Pedre (Petrus Petri)
de Castro natural
hizo el puente de Salime
la iglesia y el hospital,
y la catedral de Lugo
adonde se fue a enterrar,
abril año de 1113”

Es por este motivo que se le dio credibilidad al dato de que el maestro Mateo trabajaba como ponteador en el Puente de Cesures en 1161.

También hay que resaltar que la primera constancia de Mateo en un documento que data de 1168; en el cual el Rey Fernando II, hace entrega de por vida al maestro de dos marcos de plata semanales, hasta hacer un total de cien maravedíes al año, para que trabajara con empeño en las obras que se realizaban en la iglesia de Santiago Apóstol.

Pero como hemos dicho antes en el maestro Mateo se mezclan admiración, veneración, misterio… y es así como surgen la leyendas, y en este caso no podía ser menos.

Dice la leyenda relatada por Neira de Mosquera en “Historia de una cabeza”, que era Mateo un caballero arquitecto del rey Fernando II y su corte; que visitan Compostela en 1187. El arzobispo Don Pedro Suárez de Deza hace ver al rey el penoso aspecto de la catedral, que se halla sin pórtico y sujeto al techo mediante maderos.

-Se queja ante el rey de que los moros han robado las campanas y las puertas, y que están empobrecidos por el dinero entregando al rey por la lucha contra los moros.

Ante esto el rey agradeció la ayuda al prelado y promete recompensarlo, añadiendo: “…Desde mañana esos andamios podrán servir para los alarifes, y esas suntuosas columnas resistirán el peso de los arcos. ¡Mateo! Dijo enseguida, desde ahora quedáis nombrado maestro de obras de la catedral de Santiago. Don Pedro Suárez de Deza, aquí os presento a mi arquitecto de palacio”.

En ese momento Mateo acepta y desde entonces quedará unido a Santiago.

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Sigue contando la historia que en la fecha del 1 de abril de 1188 hay una máxima expectación entre el pueblo delante del pórtico que se encuentra oculto por un tapiz.

Llegan asimismo el obispo y toda su comitiva, tiran de la tela y la gente se queda maravillada ante el conjunto escultórico, pero de pronto…la gente allí agolpada comienza a revolverse, han visto algo en la obra que no les ha hecho demasiada gracia, se trata de una figura con un sospechoso parecido con Mateo. El obispo se disgusta ante lo que él considera un atrevimiento por parte del maestro y manda llamarlo a palacio, ordenándole retirar ese busto en concreto, bajo pena de no obedecerle de excomunión.

Mateo ante esta amenaza obedece y quita la figura diciendo
: “…Soy muy poco para colocarme entre apóstoles y profetas; vale demasiado mi corazón morigerado para permanecer entre los vicios…no tiene el Pórtico lugar para mi efigie…Examinemos las puertas principales: bajo sus dinteles pareceríamos un mendigo. Las columnas que la dividen arrancan sin machones, allí vamos a colocarnos. No haremos un retrato, esculpiremos un símbolo ¡De espalda a los vicios! Así debe caminar el hombre por el mundo ¡Y de rodillas! De esta manera devuelve el artista a Dios la chispa de luz celestial que ha depositado en su cabeza”

Y de esta manera fue como los visitantes a la catedral se encontraron posteriormente la escultura de piedra a pies del parteluz mirando hacia el altar, con la inscripción de Architectus y FECIT.

No se sabe donde fue enterrado, dato este que también se desconoce de “otro grande” de Santiago y figura crucial en Compostela, el obispo Diego Xelmírez. Es muy posible que uno y otro hayan encontrado el reposo eterno en la catedral, y en el caso de Mateo podría incluso estar a los pies del Pórtico.

OTRAS OBRAS DEL MAESTRO MATEO:

-El Claustro de la catedral de Santiago, aunque fue iniciada en 1124 e impulsado por Xelmírez en 1131, en 1166 dirige las obras Mateo.
-El coro entre 1166 y 1188
-Portada sur de la catedral de Ourense; presenta afinidades con el conocido como Arco de la Epístola del Pórtico de Santiago.
-Iglesia de San Juan de Portomarín. Además de la posibilidad de ser hijo del ponteador Pedro, también se cree que construyó la iglesia o parte de ella.
-Iglesia del Monasterio de San Lorenzo de Carboeiro.
-El Tímpano del Clavijo en la misma catedral.
-Los “Arcos de Palacio” en el Palacio del Arzobispo.
-El Cristo superior de la portada de Platerías.
-Ponteador del Puente de Cesures.

Influencia de Mateo: Su escuela

-Pórtico del Paraíso en el catedral de Ourense siglo XIII
-Portada de la iglesia de San Bartolomé en Pontevedra.
-Un Cristo  como el del Pórtico de Santiago en unos restos de un pórtico de Lérez.
-Santa María y Santiago de Betanzos.
-Colegio de San Jerónimo de Santiago.
-Fachada de San Martín de Noya
-Santa María del Campo de A Coruña
-San Estevo de Ribas do Miño

En Castilla destacan:

-Iglesias de San Juan del Mercado y Santa María de Azoque de Benavente, Santa María -La Mayor de Toro en su puerta septentrional.
-Sepulcro de la Magdalena en Zamora.
-La Capilla Talavera en la catedral de Salamanca.
-Fachada occidental de la catedral de Ciudad Rodrigo.
-Fachadas de Santo Domingo y Santo Tomé en Soria.

Lo que está claro es que el maestro Mateo fue un genio de su época, consiguiendo que las esculturas “hablen” a las personas que las contemplan.

Una de las preguntas que se hacen muchos es dónde se “formó”
 el maestro, y tras estudiar a fondo la obra del Pórtico se descubre una incuestionable influencia francesa, ya que tanto las técnicas como los recursos son esencialmente franceses.

Se maneja la teoría de que Mateo estudió los pórticos franceses y españoles, se aventura que quizá estudió con atención el arte del camino francés por encargo del arzobispo de Compostela, no sería extraño pensarlo cuando desde Santiago se pretendía hacer una obra extraordinaria como resultó ser finalmente la obra escultórica de la catedral.

Bibliografía : “El Pórtico de la Gloria” de Rafael Silva

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