El Aviador Piñeiro

El Aviador Piñeiro

Foto. facilitada por el autor

Si nos damos una vuelta por Sanxenxo, en una pequeña plaza que existe al final de la rúa de Madrid a la derecha y antes de abordar el paseo de Silgar, veremos un curioso monumento en piedra con la figura de un aviador y que junto con otra de bronce, en la plaza de Portugal pertenecen al aviador Piñeiro,cuya historia es una de esas, por desgracia,poco conocidas y que tanto abundan por nuestra geografía.

José Piñeiro Gonzalez, también conocido como el “hombre- pájaro gallego”, este personaje nació en o Seixo (Mugardos,  A Coruña) el 15 de diciembre de 1878.

Después de estudiar el bachillerato en San Sebastián, se hace maquinista mercante, realiza varios viajes a Cuba, y se retira a vivir a Sanxenxo (Pontevedra), donde instala una fábrica de gaseosas.

En el verano de 1911 tiene ocasión de presenciar el primer vuelo que se realizaba en Galicia, con motivo de  las fiestas de la Peregrina, en las que efectúan ejercicios de exhibición varios aviadores franceses. Piñeiro se impresiona de tal manera al contemplar ese espectáculo inusitado  que decide vender su fábrica y trasladarse a Pau (Francia), donde el aviador Bleriot dirige su famosa escuela de pilotos.

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En un curso intensivo de pocos días consigue el título de piloto de aviación. Con 30.000 pesetas compra un avión de la marca “Bleriot”, de 50 H. P., regresa a Sanxenxo y prepara el campo de Baltar para prácticar sus vuelos.

Después de varias peripecias por España y Cuba realizando vuelos de exhibición y espectaculares proezas, así como sufrir varios accidentes, se retira definitivamente en 1921, cuando en Ribadavia destroza su monoplano; regresa a Sanxenxo, ayuntamiento del que llega a ser  alcalde. Todavía intentará volver a su antigua actividad durante la guerra de Marruecos, ofreciéndose voluntario para pilotar un avión militar, sin que se llegará a necesitar sus servicios.

Fallece en Santiago el 3 de febrero de 1927. Sobre su tumba, otro famoso aviador gallego, Loriga, deja caer desde su avión una corona de flores. 

Después de la inauguración del aeropuerto compostelano, el Aero Club de Santiago le rinde homenaje; y por iniciativa del aviador ferrolano Iglesias Brage se proyectó erigirle un monumento, que levaría a cabo el escultor Asorey, pero no llegó a realizarse.

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